S.O.S  LIBRERIAS

Acabo de leer en el periódico que Amazon, la gran compañía estadounidense de venta online, se va a hacer también distribuidora de alimentación. Y me resulta aterrador.


Ya conocemos todas los estragos que ha causado esta empresa en el mundo del libro y leer esto parece, cuanto menos, desolador.


Cuando un libro nace de la imaginación de un autor/a y se hace realidad gracias a la editorial. La distribuidora y, finalmente las librerías, son fundamentales para que llegue al público. Todos estos son eslabones de una cadena que hace que el libro siga vivo, como fuente de conocimiento, de disfrute o reflexión.


Las librerías no solo son necesarias para ofrecer estos artículos, si no que además representan un lugar imprescindible de intercambio, de diálogo, de centro de cultura. Un librero, al igual que un farmacéutico, sabe cuál es la mejor medicina para sanar tu alma o, como un frutero, elegirá para ti las mejores piezas que alimentarán tu mente.


Algunas de las más longevas y tradicionales librerías de este país ya han tenido que cerrar y otras no conseguirán seguir vivas si seguimos prefiriendo hacer la compra por internet a súper compañías con dudoso respeto por los derechos laborales de sus trabajadores. 

El librero y en consecuencia, el libro, se convertirán, poco a poco, en especies en extinción y con ello todo el pensamiento crítico, la emoción, y el conocimiento que nos proporcionan las letras. 

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