El éxito de las bibliotecas en Dinamarca

Dinamarca es uno de los países donde el número de lectores infantiles cada vez es mayor. Niños y niñas que crecen leyendo y se convierten más tarde en ávidos amantes de las letras.


¿Qué hace el gobierno danés para conseguirlo? ¿Invierte en costosas campañas de lectura? ¿Obliga el repaso de algunos títulos en las escuelas?. Todo parece mucho más fácil.

 

Las bibliotecas danesas son espacios adaptados a la infancia. Los niños y niñas pueden escoger sus lecturas.

“Invita a los niños a las bibliotecas y pregúntales qué es lo que quieren”, dice Tine Vind, Directora de Bibliotecas de Kulturstyrelsen, la Agencia Danesa de Cultura.

 

Los daneses han trabajado codo con codo con librer@s, editor@s, bibliotecari@s, profesor@s, padres y madres. La biblioteca es un lugar que se concibe según las necesidades de niños y niñas, a su movimiento, a su energía y ofrece un acceso libre y adecuado.

 

No hay shhhhhhssss, ni órdenes para mantener el silencio. No hacen falta porque cuando a los más pequeños les interesa la lectura, ell@s mismos se organizan y coordinan. En algunos casos, como en la Biblioteca Rentemestervej de Copenhague, a los 16 miembros de la plantilla, se unen chicos y chicas del barrio que cuidan de los libros y los devuelven a los estantes para su mejor localización.

 

En el caso de la Biblioteca de Hjorring, una larguísima franja de color rojo recorre el espacio y lo diversifica haciéndolo multifuncional. Hay zonas de reunión, de trabajo, de escritura y...¡de juego!

 

Quizás si nuestras bibliotecas permitieran a los niños y niñas ser ellos mismos y les ofrecieran el acceso a los libros sin tantos condicionamientos de adulto, los planes de lectura serían una curiosidad inútil del pasado.

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